
Cada 28 de enero se conmemora el Día Mundial por la Reducción de Emisiones de CO₂, una fecha que invita a reflexionar sobre el impacto del dióxido de carbono en el cambio climático y el rol de la ciencia en el desarrollo de soluciones para enfrentar este desafío global.
Desde la Revolución Industrial, el aumento sostenido de los gases de efecto invernadero no tiene precedentes naturales y se asocia directamente a la actividad humana. Entre estos gases, el dióxido de carbono destaca por su alta presencia en sectores como el transporte, la producción energética y múltiples industrias, siendo uno de los principales responsables del incremento de la temperatura media global, estimado en aproximadamente 1,2 °C desde mediados del siglo XIX.
Captura y valorización de CO₂: un desafío clave
Si bien existen procesos naturales e industriales que generan CO₂, el aumento significativo de su concentración en la atmósfera ha impulsado la necesidad de avanzar más allá de la reducción de emisiones. En este escenario, la captura, valorización y reutilización del dióxido de carbono se han convertido en pilares fundamentales para enfrentar el cambio climático desde una perspectiva científica y tecnológica.
En Chile, una fuente relevante de emisiones de CO₂ proviene de centrales termoeléctricas alimentadas por carbón u otros combustibles. Frente a ello, se han impulsado políticas orientadas a la reducción progresiva de este tipo de generación y al desarrollo de tecnologías más limpias. Paralelamente, la captura de CO₂ aparece como una alternativa complementaria que permite disminuir emisiones mientras se avanza en la transición energética.
El enfoque del Proyecto Anillo Reconversión
En este contexto se inserta el Proyecto Anillo “CO₂ capture and its conversion into high-value chemicals: an alternative for using the green H₂ from Chile”, desarrollado en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La iniciativa busca estudiar alternativas sustentables para la captura de dióxido de carbono mediante el uso de solventes eutécticos profundos, caracterizados por su bajo costo, biodegradabilidad y propiedades fisicoquímicas favorables.
En una segunda línea de investigación, el proyecto aborda la conversión del CO₂ capturado en compuestos de valor agregado que actualmente se producen de manera limitada en Chile, como metanol e hidrocarburos, aprovechando el crecimiento proyectado del hidrógeno verde en el país.
El proyecto contempla, además, el diseño de catalizadores, simulaciones de procesos, análisis técnico-económicos y evaluaciones de ciclo de vida, con el objetivo de evaluar la sustentabilidad, viabilidad y riesgos de las distintas rutas tecnológicas estudiadas.
Economía circular del carbono y vínculo con la industria
Uno de los ejes centrales del proyecto es la reflexión sobre el origen del CO₂ utilizado en estos procesos. Mientras el CO₂ biogénico es ampliamente considerado en iniciativas de sostenibilidad, desde Reconversión se plantea la necesidad de ampliar la mirada e incorporar también el CO₂ de postcombustión, generado por industrias como termoeléctricas, refinerías o cementeras.
En este ámbito, la colaboración con Colbún S.A. resulta clave para evaluar alternativas de captura y valorización de CO₂ a partir de datos reales de generación de emisiones, permitiendo analizar el potencial de escalamiento de las tecnologías estudiadas.
Un desafío científico y cultural
Más allá del desarrollo tecnológico, el Día Mundial por la Reducción de Emisiones de CO₂ pone de relieve un desafío cultural: cambiar la forma en que entendemos el carbono. Repensar el CO₂ no solo como un residuo, sino como un insumo estratégico para la economía circular, es parte del camino hacia soluciones climáticas más realistas y efectivas.